"Algo de lo que Gran Bretaña se puede sentir orgullosa y Hollywood debería temer", sentenció la revista Empire en su crítica de 'Trainspotting'. Mientras la gente hacía colas en los cines de las principales capitales, los tabloides lanzaban titulares alarmistas y los guardianes de la decencia se horrorizaban con su temática, la película de Danny Boyle se convirtió en uno de los fenómenos pop esenciales para entender la vida británica a mediados de los 90.
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