Si el nombre de M. Night Shyamalan, de quien recientemente hemos visto La visita, provoca temblores por doquier (y no precisamente por el supuesto canguelo que dan sus películas), el de Aménabar aún suscita un fervor, a mi parecer, incomprensible. Precisamente el hype que ha crecido entorno a su último estreno ha sido el causante … Sigue leyendo →
Ir a anotación original